sábado 26 de diciembre de 2009

"Eterna Sombra" de Miguel Hernández



Un ejemplo de la maestría del poeta y dramaturgo español Miguel Hernández (1910-1942; nacido en Orihuela, Provincia de Alicante), quien nos mesmeriza con este poema en gaitas gallegas (endecasílabos “a minore” de acentuación fija 4-7-10, agrupados en serventesios) de rimas consonantes.


Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo.

Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada.
Siento que sólo la sombra me alumbra.

Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
dentro del árbol de los imposibles.

Cárdenos ceños, pasiones de luto.
Dientes sedientos de ser colorados.
Oscuridad de rencor absoluto.
Cuerpos lo mismo que pozos cegados.

Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser más de prisa
fuerza que ensancha la estrecha negrura.

Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quién es el rayo de sol que la invada?
Busco. No encuentro ni rastro del día.

Sólo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.

Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.

Soy una abierta ventana que escucha,
por donde va tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.

jueves 24 de diciembre de 2009

Fin de año de un poeta en tierra extraña



En la voz de un viejo poeta
se escucha el temblor de la noche.
En la calle, revela, escueta,
la víspera de medianoche.

Las luces parecen lejanas,
como esa que brilla en Oriente.
Su audiencia: los muros, persianas;
sombra azul, callejón sin gente.

(El espíritu adormecido
arruga cual papel de estraza
El frío, y el sucio curtido
son la memoria que amordaza)

Borrosa en dispuesta botella,
—fiel elixir de la nostalgia—
la Patria lejana, la huella,
la sed de verla que contagia.

Duerme la lluvia, cae nieve
sobre aquel techo de cartón;
otra clase de lluvia, llueve...
Viste el asfalto de algodón.

Y dice:

"Me confortará el sumidero
con su aliento de la mañana,
el agua de algún fregadero
me hará una visita temprana.

Mas no quejo del infortunio
por todo lo que haya perdido,
he tenido el calor de Junio,
la experiencia de lo vivido;

he tenido la primera hora,
el abrazo de cada día,
el de aquella mujer que adora
el arrullo de una poesía.

He alucinado en el amor
y he cabalgado las estrellas
del sol he bebido el fulgor,
de las pléyades, sus doncellas.

He caído y me he levantado,
sufrido, he sabido reír
de los sueños que no he soñado,
de la ironía del vivir.

Nada falta, excepto... El aliento,
el beso ausente de la madre,
y el gris cabello, zar del viento
en las mil caras de mi padre.

Mientras tenga la vida sobran
las quejas. Ya la vista empaña;
ideas, lánguidas zozobran
en festejo de tierra extraña.”

(Y la calle, calla en su imperio
de cara blancas, sol y estaño,
de la esperanza y del misterio,
que hoy reciben al nuevo año)
Raúl Castillo Soto

viernes 18 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad y un prospero año nuevo
2010!

Balada de sombras



"Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo."
Miguel Hernández


Sólo la vasta sombra
que desdobla a mis pies
reclama a su partida.
Oasis derramado al arenal,
cruel y mudo testigo,
de la luz que ha extinguido.

Mas hoy quedan la sed
y la danza sin gloria,
junto al ausente abrazo:
silueta de dos cuerpos
que en su eterno bailar
sufren el pozo seco de la espera.
Raúl Castillo Soto (2009)

Foto: Dancing Shadows - Serge Lis

miércoles 16 de diciembre de 2009

Pies descalzos de San Juan



Arrullan los balcones milenarios
guirnaldas y el pasar de golondrinas.
Las calles se engalanan
con vitrinas,
ungidas del matiz en vecindarios.

Acuden desde el mar como escenarios,
níveos rizos en olas cerulinas;
colores del edén en pueblerinas
de espuma y sal hilvanan
sus vestuarios.

Se oculta la ciudad en su belleza
y asoman mil caritas en trasnoche
que escapan de la triste realidad.

Su aliento de arrabal grita pobreza
y un par de pies descalzos en la noche,
anuncian— ¡Ya llegó la Navidad!



Raúl Castillo Soto
Voces bajo la carpa (2009)

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Voces bajo la carpa es el más reciente título del escritor Raúl Castillo Soto.
Se trata de una recopilación de sus trabajos en poesía durante la última década que incluye la afamada serie Monólogos del payaso una lectura que no debe faltar en su biblioteca de literatura moderna.
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