
Llueve en tu rostro
el ensordecedor silencio,
cubriendo tu cada palabra,
como un golpe seco.
Tiemblo,
en aquella sombra
cómplice y cobarde,
esperando que escampe.
Mas la espera,
se muere en sus horas,
desvanece en sus pasos...
¿Y de ti?
Nada nuevo,
nada cambiado,
sólo la lluvia,
que ha sellado tus labios.
|
Voces bajo la carpa (2009)
Raúl Castillo Soto




4 comentarios:
Bravo por ese libro!!!!
Un fuerte abrazo.
Como diría Pedro Vargas: "Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido."
Un abrazo poeta.
Enhorabuena por el libro.Siempre, aunque no lo muestre, estoy por la carpa.
Por curiosidad, pasa por mi blog, y lee el alejandrino, del que un día hablamos tú y yo.
Ahí está la versión original, que tal vez era la que tú querrías haber leído en lugar de la otra.
Un beso enorme, Raúl.
Quizás un día tenga la fortuna de asistir a un recital del gran Raúl Castillo Soto...es que tu poesía es inmensa y tu voz...ah, tu voz, un instrumento acústico que la engrandece doquier se te escuche.
Este poema transporta en la lluvia muda que no necesita más que paladiarse tras las ventanas...mi siempre admiración para vos mi grandioso amigo.
Anna Francisca
Publicar un comentario en la entrada